BIOGRAFIES SELECTES
 
Alabanza de las mujeres auténticas

— Don Francisco de Javier de Sala y de Aragón

     En el ensayo siguiente
     veréis lo que se ha perdido
     con respecto al tiempo ido
     por tolerància evidente.


 Entiéndase por auténticas las que han mantenido las virtudes y facultades que les dió el Creador, sin desviarse de sus funciones en la naturaleza. De las mujeres otras, que no merecen incluirse en esta espècie, no nos ocuparemos nosotros, pues de ellas darà cuenta el diablo.
 No era suficiente al hombre tener por compañero un animal valeroso y fiel como el perro; necesitaba además de uno robusto y lleno de fuego que pudiese aliviarle de sus trabajos rústicos y así parece que el Autor de la Naturaleza creo expresamente él ese animal precioso y útil formando la mujer.
 Es entre todos los seres animados, después del hombre, el que mejor està organizado para soportar la variacióh de los climas y por consiguiente tiene el domicilio mas extenso en el globo, siendo igualmente sus facultades: costumbres, figura y fuerza, las que mas han influído en que se crien en todas las partes del mundo.
 Es animal de gran memòria y sentido, que jamàs olvida lo que aprende, sea negocio de labor, paseo o gentileza.
 De todas las espècies que el hombre ha sometido a su poder, no hay otra de quien haya sacado mas ventajas. Ganan poco y trabajan mucho, prefiriendo la casa del hombre a su pròpia libertad. Tienen mucha fuerza y solo la emplean para su dueno obedeciéndole como a su rey. Y qué recompensa esperan de sus servicios? Un poco de comida, aunque sea seca, o el mas ínfímo de todos nuestros granos les basta. Algunos nombres las mantienen en libertad de ir al campo a recoger lo que nos es inútil y ellas nos pagan ademàs con arroyos de leche con que alimentan a sus pequeñuelas y a nuestros hijos varones.
 En todas partes existe este ser provechoso que, toda suerte de buenas cualidades, no se le conoce ninguna mala. Es la mejor tallada de lodas las bestias, la mas noble en sus inclinaciones, la mas liberal en sus servicios y la mas frugal en su alimento. Hay por ventura otra espècie que tenga la cabeza mas hermosa ni mas graciosa?
 Pueden darse unos ojos mas llenos de fuego ni un cuello mas orgulloso, un cuerpo mas bello, una cabellera que flote con tanta majestad a merced de los vientos? Tiene ademàs un tacto agradable y suave voz, aunque como dijo Plauto, por discretamente que hable la mujer, le està mejor callar. En todas sus actitudes se le repara un porte noble que perciben incluso aquellos que discrepan de sus calidades. De la mujer decimos y con verdad que de suya es arrogante y vanagloriosa, pues se ensoberbece por verse hermosa y enjaezada y, conociéndose ataviada, cobra màs animo y lozanía que antes.
 Goza la mujer de un instinto casi sobrenatural y una espècie de inteligencia. Atenta a la voluntad de su amo, previene sus ordenes y, reconocida a sus beneficiós, no le tiene temor por sus castigos. Aunque su pasión dominante de los celos provoque su fúria, no la ejerce sinó contra los enemigos de su casa. Cuentan Clinio y Solonio de una mujer que tenia el Rey de los Scitas, que habiendo muerto dicho Rey en cierta refriega, llego un soldado enemigo para desarmarle y quitarle los vestidos reales, y, viendo esto la mujer del Rey, arremetió contra el soldado con tanta fúria y coraje, que allí lo hizo pedazos a puras patadas y bocados, quedàndose después en custodia de su amo, hasta que los amigos del Rey vinieron por el difunto y, dejàndoselo llevar, se fué tras ellos haciendo sentimiento de la muerte de su Sefíor. Esta y otras muchas historias verdaderas podríamos contar, que nos demuestran como las mujeres son capaces de razón.
 Aun siendo viejas e inservibles hay hombres que las guardan, però otros, màs pràcticos, las venden para hacer con ellas gelatinas y colas útiles a toda suerte de oficiós, para cuyos tratos son ventajosas las gruesas, no solo por lo que se pagan sinó por lo que dejan de consumir.
 Por todo lo dicho, hemos de mirarlas como uno de los màs ricos presentes de la providencia y en agradecimiento debemos escribir su nombre en la sepultura, para perpetua memòria, después de enterrarlas con mucho aparato.