El carlismo avanza, ten confianza
— Nos, A. G. Primero
Seis millones de carlinos que, alegres y confiados, convergéis para defender el mensaje que predicaba Torras y Bages contra viento y progreso. Seis millones de carlinos que demostráis una y otra vez que es posible vencer a las oscuras fuerzas del maligno marxista, del demoníaco liberal y del oscurantista y bemofílico socialdemócrata con sus mismas armas, es decir, con las urnas de esta democracia inorgánica en una mano y en la otra el trabuco, sencillo y cargado.
Por la razón o por la fuerza, que son sinónimos para un bienpen- sante biennacido, habéis triunfado y arrasamos desde Salses a Guardamar y desde Batet al Coll dels Morts. Cierto es, que algunas pequeñas plazas fuertes aun se nos resisten, pero no será por mucho tiempo, ya que mecanismos tiene el señor para hacer inexcrutables los votos y si fuera o fuese necesario, disolver estos pequeños municipios como en su momento se hizo con la nefasta Corporación Metropolitana.
Desde nuestros aposentos en este modesto palacete y aun lloroso por la emoción, sólo Nos queda congratularnos y alegrarnos de que el pueblo sencillo y llano haya demostrado de una vez por todas, que la semilla que en su día plantaron sus ancestros carlinos, junto al sacrificio de Liberata, ha dado sus frutos y la joven pero permanente savia carlina que ayer iluminó a mis amados Savalls y Cabrera, hoy es la luz y guía de estos jóvenes carlinos convergentes que han sabido arroparse a la sombra d'Unió, consiguiendo así una perfecta simbiosis entre la imagen populista y el aval bancario.
A vosotros, mis cuadros medios, pequeños empresarios, botiguers y demás miembros de los colegios de profesiones liberales, sólo os pido que continués así, siguiendo el ejemplo del pueblo trabajador en su larga lucha por el advenimiento de la Legitimidad que encarno y que momentáneamente cedo a la Unión de Convergentes. Y... qué deciros a vosotros, mis amados empresarios y banqueros, que no os hayamos dicho ya con anterioridad, tal vez recordaros que por primera vez en muchos años, se ha recuperado en este pais el sentido vertical de las cosas.
Gracias al pensamiento carlino y por medio de la Convergencia os halláis de nuevo encabezando la procesión de obreros operarios, cuadros, técnicos, capataces, tenderos (botigueros) y demás aspirantes a ser lo que vosotros sois y a aparentar y gastar lo que vosotros aparentais y gastais. El interclasismo triunfa.
No sed rácanos pues, cuando se os pida una modesta cuota-contribución para el triunfo de las fuerzas carlinas. Ya sabéis que mientras este estado de cosas se mantenga y que el pueblo llano y sencillo esté más preocupado por la instalación de un catalano-parlante en Estrasburgo que por el destino final de sus impuestos municipales, o que por el precio de sus horas extras, vosotros, seguiréis siendo vosotros, Nos, Nos, y ellos, aquellos que claman en el desierto.
Convergemos en lo fundamental y nos unimos en lo accesorio. El desierto es nuestro.
El Carlismo avanza, ten confianza.


