Efemèrides Carlina
VICH, BERGA Y OLOT A nuestros lectores
La voz humilde que hace cuatro años levantamos en la ciudad de Vich ha tenido resonancia inmensa. La esfera de acción de nuestro modesto periódico crece y se ensancha cada día; y ha llegado la hora en que pueda ser y sea el eco fiel de la alta montaña de Cataluña. Contamos con valiosos elementos políticos, con sobrados recursos materiales, con envidiable número de suscritores; y respondiendo a los nobles impulsos del legítimo y combatido Diputado Tradicionalista, Excmo. Sr. Duque de Solferino, no nos fallarán fuerzas prepotentes para sostener alta, muy alta, la bandera de Dios, Patria y Rey y pasearla victoriosa, coronada de laureles, desde las cumbres del Montseny a las del Pirineo y desde Nuestra Señora del Mont a Nuestra Señora de Queralt.
Hemos llegado a la meta que nos proponíamos alcanzar, y no dudamos que el Cielo bendecirá nuestra obra, porque por Dios y por su Religión Sacrosanta estamos dispuestos a perderlo todo, y hemos jurado sacrificar hasta la vida, si es necesario.
La unión moral estrechísima de las tres poblaciones de Vich, Berga y Olot tiene honda raíces en la historia patria y sobre todo en los gloriosos fastos de nuestra comunión religioso-política. Siempre, en todas las santas guerras que hemos debido sostener desde principios de este siglo con un heroísmo legendario que contrasta con las miserias morales de esta época degradada envilecida, Olot, Vich y Berga han formado la gran línea de batalla de nuestro ejércitos y, ora una, ora otra, han sido la fortaleza inexpugnable, el último reducto, el baluarte glorioso de nuestra bandera, defendida por los brazos de hierro de todos los leales hijos de la montaña de Cataluña.
Nuestra misión, pue aunque modesta, es importantísima. Los grandes diarios carlistas son la voz de los preclaros jefes de causa; y estas publicaciones periódicas representan los centinelas avanzados llamados a dar la voz de alerta y a vigilar, porque la organización que se establece no se rompa en parte alguna.
LA COMARCA LEAL por consiguiente viene a ocupar el sitio de mayor peligro entre Vic Olot y Berga. A las órdenes estamos no ya solo de nuestros jefes sino también de todos los Círculos y de todas las Juntas de los tres extensísimos partidos que forman la zona verdadera y unánimemente católico-tradicionalista de Cataluña.
Tres partidos judiciales que se tocan, se enlazan y casi se confunden; tres poblaciones donde la fé y el amor al Rey no han muerto ni morirán jamás.


